Dicen que te vas, pero yo no les creo. Desde que Belgrano descendió en 2007, ese arco es tuyo. Sin discusiones. Y vos pensa que es casi una década, con amarguras y tristezas, pero con una remontada épica de alegría y valentía.

¿No ganó títulos? Vení a explicarle al pueblo pirata, que siempre comió las sobras, que siempre quedó relegado de las decisiones a dedo y los favores de los de arriba, que Olave no es un ganador. Este tipo nos llevó a creer que todo era posible, que Belgrano merecía un lugar en lo más alto, pelearle mano a mano, codo a codo, la torta grande a los que reparten el mazo. Y estuvimos cerca, varias veces. Pero lo importante no es llegar, lo importante es el camino.

Juanca, con 40, corre más que cualquier otro de sus 29 compañeros. Es un animal. Un enfermo. Un hincha, bah.

Tiene los colores tatuados en el corazón. Y quién lo odia es porque nunca sintió miedo, ni hambre, ni frío. Juan Carlos protegió a Belgrano, con toda su humanidad. Hizo que creyéramos en lo que somos, más allá de cualquier resultado. Un tipo así no se conoce todos los días.

Volve a tu casa cuando quieras, en el rol que sea. Perdón, por un momento pensé que te ibas, pero eso diría alguien que no conoce que vos no podrías irte de un lugar que en parte también es tuyo.

Juan Carlos Olave. Guardián eterno del arco pirata.

 

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