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Llega ese día, el que durante toda la semana esperamos tanto Ustedes y nosotros, los hinchas.

Ustedes se levantarán el jueves, comerán. Los llevarán al estadio. Nosotros no podremos dormir, los que vivimos en otras ciudades, haremos cientos de kilómetros, la comida no nos pasa y la hora nunca llega. Todo eso es lo vivimos cada vez que ustedes salen a la cancha. Es ansiedad.

Antes del partido, irán al vestuario y se vestirán con los colores más lindos del mundo. Se pondrán las medias Blancas, el pantalón negro, la remera de entrenamiento y saldrán a precalentar. A esa altura, estaremos pasando decenas de controles policiales y dejando atrás a nuestras familias, esas personas que nos recuerdan en cada partido que estamos locos. Locos por seguir a Belgrano a todas partes, sea donde sea. Locos por mentir en el trabajo y hacer malabares para ir a la cancha. Locos por vivir esta pasión que no pueden entender. Y tienen razón.

Mientras ustedes precalientan, nosotros estaremos buscando ese lugar en el MAK al que vamos siempre, por cábala. Nos ubicaremos ahí, con el viejo, algún hermano, familiar, amigo o simplemente rodeado de hinchas piratas que saben lo que estás viviendo con solo mirarte, ese pirata que comparte tu locura, que solo nosotros entendemos.

Teté González los va a llamar para la charla, una charla en la que seguramente no hablarán mucho de la táctica ni de jugadas preparadas. No, a eso ya lo practicaron. Ya lo saben. Estamos seguros de que él les contará que nosotros, esos que estamos en las tribunas y en todos los rincones del planeta, sufrimos, lloramos, alentamos, pero sobre todas nos ilusionamos, creemos que alguna vez se va a dar.

Cuando llegue el momento de ponerse la camiseta, agárrenla y piensen que nosotros daríamos lo que sea por estar en su lugar. Mírenla bien. ¡Se están poniendo la camiseta de Belgrano! Hagan silencio y escuchen. Un Kempes que estalla y lo que están escuchando es nuestro aliento. Somos nosotros. Estamos arriba suyo esperando verlos salir a la cancha con lágrimas en los ojos, con el “Viejo y Glorioso Belgrano de corazón sin igual” que sale desde lo más profundo de nuestras gargantas.

En el momento que salgan al césped, miren a su alrededor. Somos nosotros los que armamos semejante fiesta. Los que vivimos todo el año de carnaval, la que no se compara, los que hicimos un esfuerzo gigante para estar ahí. Y alentarlos, es lo único que podemos hacer pero también es lo máximo que podemos hacer. Ni un campeonato, jamás una copa… y siguen saliendo pibitos con la camiseta y hay cada vez mas tatuajes y las gargantas en carne viva con la primera barra y no me cambian la previa, ni las ganas de seguir soñando…

Nosotros haremos todo lo que está a nuestro alcance pero este es SU momento. Ahora ustedes son los protagonistas.

Háganle saber al mundo que Belgrano quiere cosas grandes. Que volvió para demostrar que somos los más grandes. QUEDEN EN LA HISTORIA. Regálennos esta alegría para fundirnos en un abrazo con esa persona con la que fuimos a la cancha. Es SU oportunidad. Estamos en sus manos. Dejen todo por esta camiseta.

Demostremos que Belgrano es tan grande que tiene lugar para todos, bolivianos, peruanos, paraguayos, argentinos, gente desde España, Italia, Estados Unidos, Brasil, Filiales en todas partes del mundo, y de la Argentina, desde Laboulaye hasta Mendoza, desde Buenos aires a la Calera, Morrison, Bell Ville, Oncativo, Río Segundo, La Calera Carlos Paz, Sierras chicas, Cosquín y muchas, muchas más …

Por eso DEJEN TODO. Por nosotros. Por ustedes.

Regalame este alegría Belgrano…

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