Cuentan las leyendas, que en el corazón del barrio Clínicas hay un Gigante durmiendo, que fue escenario de miles de batallas y teatro de sueños de gargantas que gritaron por su libertad en cada tarde compartida.

Dicen que en este mágico lugar, la gente iba como a un ritual religioso, vestido con colores que identificaban a los de su tipo, y se unían al canto de uno solo en apoyo a los guerreros que los representaban.

Desde todo el mundo, vinieron a buscar qué hace tan especial este lugar, y hasta ahora no pudieron identificarlo. A Cos y Heredia de los llevaron a Barcelona, para comprobar si era verdad esta brujería. A la Pepona, hasta los primos quisieron tenerlo para contagiarse de un crack como ese. Los extremos de la cancha están gastados con el nombre de la Chacha, que dejó su huella, y dicen que de noche se acerca a recordar aquellos viejos tiempos.

Una leyenda cuenta que había un Patrón del Gigante, un tipo intachable, que no dejaba que pase nadie en contra del interés del pueblo: Cuellar de apellido, permanecía en el fondo, cuidando el tesoro pirata.

A mí me contaron que un Mudo bandido, en principio resistido, hizo estragos en esa cancha, y se lo tuvieron que llevar los ramos. Y dicen también que un tal Gastón representa el amor por esta pasión.

Y también, si te paras abajo del arco de Los Piratas, te empiezan a temblar las piernas, y un susurro grita el nombre de Juan Carlos con los versos del Potro de fondo.

Dicen que Alberdi es un hermoso lugar. Y si no te acordás, muy pronto vas a volver a recorrer el escenario de nuestra pasión: nuestro lugar en el mundo. El Gigante está encantador.

Nico Leoni

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